El proyecto HabitPAT ha generado avances significativos en el campo de los estudios críticos de patrimonio desde varias perspectivas complementarias.
En primer lugar, se ha desarrollado una aproximación teórica original que integra la perspectiva de los cuidados en el análisis del patrimonio inmaterial. Este enfoque ha permitido visibilizar las responsabilidades, obligaciones y trabajos invisibilizados que sostienen las prácticas culturales etiquetadas como patrimonio, superando los análisis que se centraban únicamente en los beneficios o efectos negativos de la patrimonialización.
La incorporación del concepto de «habitar», siguiendo la línea de Tim Ingold, ha permitido comprender de manera más profunda la interrelación entre las personas y sus contextos patrimoniales cotidianos, incidiendo en cómo el patrimonio puede cuidar de las comunidades portadoras.
Otra aportación teórica significativa ha sido la aplicación del concepto de «infraestructura social» para entender las redes de relaciones y vínculos comunitarios que sostienen el patrimonio inmaterial, como se evidencia en el caso del archivo comunitario de Vite, así como para analizar el papel que juegan las instituciones en la gestión y salvaguarda del patrimonio (caso del Museo del Fado en Lisboa).
También cabe destacar la problematización del concepto de «hospitalidad» aplicado al Camino de Santiago, que se analiza como la culminación de un proceso de extracción de valor y reducción fetichista del patrimonio. Esta mercantilización permite su rendimiento económico desprendido del entramado de relaciones personales y de participación generado históricamente en torno al asociacionismo jacobeo e inspirado en una ética del cuidado.
En segundo lugar, el proyecto ha contribuido a consolidar una versión propia de los Critical Heritage Studies desde el ámbito local, aportando casos de estudio y marcos interpretativos que dialogan con la tradición anglosajona pero incorporan especificidades propias de contextos como Galicia, Portugal y Perú.
Desde el punto de vista metodológico, el proyecto ha avanzado en el desarrollo de técnicas de investigación colaborativa y etnografía participativa aplicadas al patrimonio. Esta innovación se ha manifestado de forma diferenciada en cada estudio de caso: en el barrio de Vite (Santiago de Compostela) se implementó una metodología de investigación-acción participativa para la creación de un archivo comunitario; en el caso de PALCOS, la innovación residió en la incorporación de una dimensión de ciencia ciudadana desde el inicio, lo que permitió redefinir y cuestionar las propias preguntas de investigación; por su parte, el estudio sobre las mariscadoras respondió a una demanda del propio colectivo por incorporar la etnografía en sus reivindicaciones para el reconocimiento y valorización de su profesión.
El concepto de «etnografía de archivo abierto» desarrollado en el seno del equipo de investigación a partir de los «Laboratorios de ideas” representa una innovación significativa en la forma de compartir y coproducir conocimiento etnográfico, favoreciendo las sinergias entre los distintos estudios de caso del proyecto.
Finalmente, el análisis comparado de diferentes regímenes patrimoniales (UNESCO, estatales, autonómicos y locales) y escalas territoriales (supraestatal, comarcal y barrial) ha permitido identificar tanto patrones comunes como diferencias significativas en los modos de gestionar y habitar el patrimonio inmaterial, contribuyendo a una comprensión más matizada y compleja de los procesos de patrimonialización. En el estudio sobre el Qhapac Ñan a su paso por Perú, se pusieron las bases de una etnografía de las disonancias cognitivas que atraviesan a las personas que gestionan y ejecutan procedimientos basados en metodologías participativas. El énfasis en las disonancias permite acceder a la complejidad de contradicciones inherente a los diferentes regímenes patrimoniales. En particular, las políticas de conservación arqueológica al uso se revelan como una de las fuentes de disonancia principales por su carácter eminentemente normativo y contrario a usos tradicionales del espacio y a relaciones históricas heterodoxas con la cultura material, lo que evidencia la incomodidad y frustración de aquellos que visualizan un enfoque intercultural de usos sociales dentro de un marco legal e instrumentos de gestión que perpetúan paradigmas sustancialistas jerárquicos.